¿ QUE SON LAS ARTESANIAS ?

Entendemos por Artesanías las obras materiales que hace el hombre con sus manos, sin emplear para ello las técnicas y maquinarias modernas, cuyos modelos son tradicionales y que vienen a satisfacer.  Por ejemplo: si una dueña de casa necesita un recipiente especial para guisar, puede con sus manos fabricar una olla de greda o una fuente de madera, o bien, adquirirla de manos de algún artesano especializado.

Una olla de aluminio o de fierro enlozado o una fuente del mismo material viene a llenar idénticas necesidades; incluso una olla de greda hecha en una fabrica con torno, o una fuente de madera fabricada en las mismas condiciones.


Sin embargo,  no son Artesanías, pues no han sido elaboradas con las técnicas tradicionales, no con las manos, ni por un artesano.  

Las obras de artesanía no son tampoco, como las otras fabricadas en series: todas iguales. Cada una de ellas es elaborada aparte y, aunque sigan un modelo tradicional y su tamaño sea semejante, habrá pequeñas diferencias que las individualizan como pieza aparte.  

Desde que el hombre primitivo, por allá por el amanecer del mundo, notó que en la huella de su puño sobre greda húmeda podía quedar almacenada una pequeña cantidad de agua, y necesitó para su defensa, construcción de su casa y abrigo de su persona las herramientas fundamentales, comenzó a utilizar la artesanía. Como en todo proceso folklórico, las generaciones fueron eligiendo formas y técnicas que terminaron por satisfacer a todos y hacerse tradicionales. Cada país y región tuvo las suyas, y nosotros los chilenos, heredamos muchas que venían de las distintas provincias de España  y otras que nos ligaron los indios. Algunas se combinaron y otras nos quedan hasta el día de hoy con pocas variaciones.  

No siempre se conservan las técnicas por ignorancia, y esto debe anotarse muy bien, sino que se mantienen por que dan a los objetos una calidad especial que la gente aprecia. Por ejemplo:  los tejidos de lana de la casi totalidad de nuestro territorio son elaborados con telares simples verticales  y con lana torcida a mano con huso. Si para torcerla se emplea  la rueca y para tejer un telar mecánico moderno, el tejido sale más delgado y uniforme. Sin embargo, a nosotros nos satisfacen más nuestras técnicas, por que nos da un poncho grueso y abrigador, cuyas pequeñas irregularidades y aún  teñido disparejo, lo individualizan como el nuestro y lo distingue de los ajenos. Así ocurre también con la loza de greda o alfarería ;  en otros países se usa el torno, también este se usa en Chile; esta maquina hace la curvatura horizontal perfecta, y en el nuestro aún se utiliza  la técnica indígena que consiste en ir superponiendo rollos  o cilindros de greda que van siendo pegados unos sobres otros hasta dar la forma. Los cacharros quedan imperfectos, pero en ellos puede verse, claramente la mano del que los hizo; tiene más personalidad y su humanidad defectuosa nos hace mirarlos con mayor cariño.  

Cuando los hombres perfeccionaron la elaboración industrial, en el siglo pasado, la perfección de los modelos los entusiasmo  mucho y desdeñaron las obras artesanales más toscas. Hoy sin embargo, este entusiasmo ha pasado y la gente de las ciudades ha vuelto sus ojos hacia los productos manuales del campo. Y  son los países  más industrializados los que mayor entusiasmo demuestran por la artesanía. Nuestros artesanos humildes se miran asombrados cuando un hombre de la ciudad o un extranjero se entusiasma ante una de sus piezas de menor importancia. Es que ahora se ha empezado añorar  lo que es más simple y sincero.  

Así el folklore ha merecido gran atención y los hogares se comienzan adornar con muestras de artesanías.  

Es el momento para ayudarla a sobrevivir, cuando hay demanda por ella y su venta puede ayudar a nuestras familias campesinas. También es el momento para hacer ver al campesino que no es mirado en menos, y lo que el produce puede ser, no solo de importancia nacional, sino que puede hacer llegar el nombre de Chile a lejanos países por medio de su música o su artesanía.